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MI HIJO, SU MEJOR AMIGO Y YO

 

Tarde o temprano el “mejor amigo (a)” de tu hijo(a) hará su entrada triunfal en tu cotidianidad y se quedará por mucho tiempo. Aprende a conocerlo y, a través de él, también a tu hijo

 

Es emocionante cuando nuestro pequeño empieza a nombrar insistentemente a uno de sus compañeros de colegio. Habla de él o ella todo el tiempo, sobre lo que dijo o hizo; comparte con él sus juegos, sus intereses, su lonchera y hasta la gripa. Así será de ahí en adelante y como padres deberemos acostumbrarnos a compartirlo (la). Una tarea que se puede tornar difícil si los progenitores no reconocen la ventaja de “adoptar” al mejor amigo de su hijo y para ello tienes que conocerlo y, sobre todo, darle el lugar que se merece; así mantendrás tu rol protagónico en la vida de tu heredero, al menos hasta cuando sea posible.

¿A que edad aparece el mejor amigo?                                                                                                     
Alrededor de los tres años y casi siempre en el jardín, donde se dan las primeras relaciones con otros niños. Hasta entonces, y en gran parte de los casos, el pequeño que sólo se ha visto rodeado por adultos y en un mundo que le prodiga todo, se encuentra por primera vez enfrentado a congéneres de la misma edad y con características similares. Por este motivo es probable que este ambiente le pueda resultar un poco chocante y a la vez muy divertido los primeros días, pero seguramente será el lugar en donde encontrará a su mejor amigo. Sabrás de él tarde o temprano y a partir de entonces será una constante en la vida familiar.

¿Cómo escoge mi hijo (a) su mejor amigo (a)?                                                                                                                                    
Según los expertos, el proceso es más o menos similar en niños y adolescentes. Al inicio, se sienten atraídos por las similitudes recíprocas, o –al contrario– por la total diferencia de temperamento, casi para compensar las carencias recíprocas. Cualquiera que sea la motivación que estimula el nacimiento de una relación, el verdadero lazo de la amistad se instaura en los primeros 10 minutos de contacto, o al menos es lo que encontraron, hace poco, investigadores de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos. Según los especialistas, los niños (como los adultos) en esos primeros minutos elaboran toda una serie de informaciones que, al instante, hacen emerger al otro como complementario o incompatible. Desde ese momento en adelante, la primera impresión que el niño elabore del otro viene fijada por su sistema personal de convicciones. Si el resultado es positivo, la relación se refuerza hasta convertirse en una verdadera amistad; si es al contrario, y no se instaura el feeling necesario, niños y jóvenes pueden responder utilizando varios comportamientos, desde el simple rechazo hasta la antipatía total

¿Cuáles son las ventajas del mejor amigo?                                                                                               
Tener un congénere de la misma edad o contemporáneo con el que compartir tiempo y experiencias en común es altamente positivo para aprender a vivir en sociedad. Las ventajas son muchas, entre ellas que:

  • Un amigo, siempre va a hacer más fácil la tarea de asomarse al mundo para vivirlo y entenderlo, cuando ya no se tiene la seguridad de padres y hogar cerca.
  • Es la oportunidad de identificar diferencias y similitudes de género.
  • Ejercita el poder de tomar decisiones por sí mismo.
  • Entrena la habilidad de la negociación.
  • Educa la cualidad de escuchar el pensamiento y el sentir del otro.
  • Practica el respeto y el discernimiento sobre las opiniones de los demás.
  • Aprende a compartir.
  • Empieza a construir lo que será la base para sus relaciones futuras tanto personales (pareja, familia) como sociales (universidad, trabajo, otros grupos).
  • Experimenta valores que lo harán mejor ser humano, como la solidaridad, el respaldo, la generosidad, la lealtad, etc.
  • Comparte aficiones, pensamientos, sueños y ansiedades con alguien que lo entiende porque probablemente siente lo mismo.

¿Cuándo el mejor amigo se puede convertir en un dolor de cabeza?                                                      

Como ya se había dicho, el mejor amigo (o los mejores amigos) son indispensables para que tu hijo aprenda a vivir en sociedad, porque con ellos pondrá en práctica las lecciones aprendidas hasta el momento en el seno de su familia. Pero así como es una influencia positiva y necesaria en su desarrollo, también puede ser todo lo contrario. Por ello, desde el momento en que tu hijo sale de casa para enfrentarse al mundo, tus sentidos deben convertirse en radares para detectar cualquier posible cambio en las actitudes, hábitos o pensamientos de tu pequeño. Algunas de estas señales pueden ir desde:

  • Hermetismo profundo (aún más evidente si tu hijo siempre ha sido muy comunicativo).
  • Cambios repentinos de humor (agresividad, irascibilidad).
  • Cambios en la forma de expresarse (uso de malas palabras o expresiones inapropiadas).
  • Intereses que no tenía antes y que pueden influir negativamente.
  • Que empiece a mentir.
  • Que haga cosas a escondidas (como fumar, por ejemplo).
  • Que no cumpla con reglas de la casa (horarios de llegada a casa, responsabilidades en el colegio o en el hogar, etc.).
  • Malas calificaciones escolares.
  • Quejas o llamadas de atención de los maestros.

Sin embargo, aunque estas señales sean indicios, los padres también deben tener en cuenta que no necesariamente si su hijo(a) cambia, la culpa es de sus amigos. Estos cambios también pueden hacer parte de sus etapas de desarrollo hacia la madurez (adolescencia) o ser el reflejo de que hay algo en su vida que no está funcionando, incluso, pueden querer decir que –contrario a lo que creemos– nuestro hijo tiene dificultades para socializar y tener amigos. En cualquier caso, el secreto es no bajar la guardia y alimentar un canal abierto de comunicación que sea claro e incondicional entre padres e hijos. Otra buena alternativa de apoyo, para complementar con la comunicación, es la de cimentar una buena relación con el colegio y los profesores que educan a nuestros hijos, quienes pueden orientarnos sobre el tipo de comportamiento y de amistades de nuestros pequeños.

El mejor amigo a la mesa                                                                                                                          
Si tienes la suerte de conocer a los mejores amigos de tu hijo, aprovecha esta oportunidad para abrirles la puerta de tu casa. Esta es una de las formas más efectivas y seguras de mantenerte actualizado con su mundo y de entenderlo mejor, porque su amigo (o sus amigos) refleja(n) una parte de su carácter, defectos, sueños y madurez, así que tenerlos cerca significará conocer mejor a tu retoño y hacer parte de su vida



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